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Crónica periodística Crónicas periodísticas 2026

Lonchería “LICOS”

Tradición, sabor y unión familiar desde 1963

Por Gabriel Eduardo Manzanilla Hernández

Portada de «Lonchería “LICOS”. Tradición, sabor y unión familiar desde 1963»

Resumen

Esta crónica cuenta la historia de la lonchería “Licos”, un negocio de Chetumal con más de seis décadas de tradición gastronómica y familiar. A través del testimonio de Judith Evangelina Castillo, hija de sus fundadores, se recuerda cómo Don “Licos” y su esposa iniciaron en 1963 con apenas tres platillos y con esfuerzo y perseverancia, construyeron un lugar querido por varias generaciones.

La crónica

Los fundadores de la lonchería “Licos” y el local en la actualidad

Quiero hablarles de la lonchería “Licos”, que además de ser un negocio icónico de nuestra capital, es un lugar que acumula más de seis décadas de historia, tradición y muy buenos recuerdos para muchas generaciones de familias chetumaleñas.

El lugar lo conocí hace poco, pero una sola visita fue suficiente para enamorar mi paladar con su deliciosa comida hecha con el más puro sabor casero. Aunque el local es pequeño, el trato amable y servicial es inmenso, lo cual, sumado al buen sazón, crean la combinación ideal para querer regresar.

Desde que entras te reciben con una sonrisa y te tratan como si te conocieran de toda la vida; y es precisamente por ese trato auténtico, cálido y gentil, que te sientes como si estuvieras en casa, compartiendo no solo una rica comida, sino también formando bellos recuerdos en familia, con amigos o incluso estando solo.

La lonchería “Licos”, actualmente ubicada en la calle Heroico Colegio Militar de la colonia Barrio Bravo, a un lado de la Comisión del Deporte, es el ejemplo perfecto de que el amor entra por el estómago y que el esfuerzo, la dedicación y perseverancia siempre rinden frutos, gracias a toda una familia que, desde 1963, mantienen viva esta tradición gastronómica que es símbolo de identidad y unión familiar en Chetumal.

Llegados hasta este punto, seguramente muchas y muchos de ustedes tienen curiosidad por conocer la historia de este lugar, es por ello que tuve el gusto de platicar con Judith Evangelina Castillo, quien lleva el nombre de su querida madre Judith y es la tercera hija mujer del señor Enrique Castillo, mejor conocido como el buen “Licos”.

Don “Licos” y su esposa fueron pioneros de las loncherías chetumaleñas, pero mucho antes de incursionar en el ramo de la gastronomía, trabajaban en el emblemático hotel “Jacaranda” que operó en antaño en la avenida De los Héroes, él siendo mesero y ella camarista.

Es precisamente en el hotel donde se conocen, se enamoran y finalmente se comprometen, formando una bella y unida familia que dio vida a siete hijas e hijos.

Judith me platicó que su padre siempre tuvo una mente muy activa y creativa, especialmente cuando se trataba de gastronomía, mientras que a su madre se le daba el buen sazón con los alimentos, lo que les hizo congeniar y apoyarse mutuamente para emprender un negocio de comida.

“Mi padre vivía en Barrio Bravo y desde muy joven se dio cuenta que había un gran nicho de oportunidad al existir muy pocos negocios de comida, porque en ese entonces la zona centro apenas empezaba a encontrar su vocación comercial”, me platicó Judith, mientras se le dibujaba una sonrisa en el rostro al recordar a su difunto padre y su difunta madre.

Con muchas ideas y una firme convicción, junto a su inseparable esposa y con el apoyo incondicional de muchas amistades, Don “Licos” se anima a incursionar en la venta de comida, emprendiendo un camino que no fue fácil, pero que valió infinitamente la pena.

Don “Licos” y su esposa comienzan tomando cada oportunidad que se les presenta, por lo que, por azares del destino, empiezan vendiendo su comida en uno de los pasillos del antiguo cinema Manuel Ávila Camacho.

Ellos comenzaron con solo tres platillos, siendo los panuchos, salbutes y tortas, pero que, por su delicioso sabor, fueron suficientes para ganar popularidad entre los paladares de la ciudad, marcando así los orígenes de lo que hoy es la lonchería “Licos”.

No todo fue miel sobre hojuelas, también hubo momentos difíciles, como la vez que perdieron una propiedad que fue un punto muy conocido que unió a muchas familias a través del buen sabor. A pesar de la adversidad, la familia no se rindió y pudo salir adelante con amor y apoyo incondicional, dando vida a este negocio que te enamora desde el primer bocado.

Don “Licos” falleció en el año 2023 y un año antes, en el 2022, tuvo que soportar la pérdida de su esposa, pero su legado familiar está más vivo que nunca en sus hijos, quienes con mucho orgullo y amor ahora se hacen cargo de la lonchería.

“La lonchería no solo es sustento de nuestra familia, sino que es un ‘baúl’ de muy bellos recuerdos. Mi padre era un hombre dedicado a Dios, a su familia y su trabajo, siempre luchando por salir adelante, inculcándonos la perseverancia y el amor por la familia”, comenta Judith, ya con la voz entrecortada y con los ojos cristalinos a punto de soltar una lágrima, pero no por tristeza, sino de felicidad al regresarle tan bonitos recuerdos.

Finalmente me dice unas palabras que se me quedan muy grabadas y que pude entender como la esencia de la lonchería “Licos”: “Mi padre decía que el cliente es primero y que al cliente hay que tratarlo siempre con una sonrisa”.